La DGT y los ayuntamientos quieren endurecer la lucha contra el exceso de velocidad. No se sabe si para luchar contra los accidentes o para llenar aún más sus bolsillos como dicen los detractores de tanto control.
Además de los radares fijos (cuyo número aumenta día tras día en ciudades y carreteras) y móviles la DGT se plantea nuevas formas de controlar la velocidad. Una de ellas será la utilización de radares que midan la velocidad por tramos en lugar de en un punto fijo como ahora. El director de la DGT, Pere Navarro, ya lo ha explicado en el Congreso. En la A-1, en un espacio de 12,11 kilómetros de entrada a Madrid, funciona desde hace cuatro meses un nuevo sistema de control de velocidad: un “medidor de tramos”. En un pórtico, se han situado cámaras fotográficas que graban las matrículas de los coches. Además, sirven para poner en marcha una especie de cronómetro. En un segundo pórtico (12,11 kilómetros después), otras cámaras vuelven a fotografiar la matrícula y detienen el reloj. El resultado: saben cuánto ha tardado el automovilista en recorrer ese tramo. A continuación solo hay que calcular la media de velocidad a la que se ha circulado. Si esa media supera en algún punto la velocidad máxima permitida el conductor habrá infringido las normas.
Además de los radares fijos (cuyo número aumenta día tras día en ciudades y carreteras) y móviles la DGT se plantea nuevas formas de controlar la velocidad. Una de ellas será la utilización de radares que midan la velocidad por tramos en lugar de en un punto fijo como ahora. El director de la DGT, Pere Navarro, ya lo ha explicado en el Congreso. En la A-1, en un espacio de 12,11 kilómetros de entrada a Madrid, funciona desde hace cuatro meses un nuevo sistema de control de velocidad: un “medidor de tramos”. En un pórtico, se han situado cámaras fotográficas que graban las matrículas de los coches. Además, sirven para poner en marcha una especie de cronómetro. En un segundo pórtico (12,11 kilómetros después), otras cámaras vuelven a fotografiar la matrícula y detienen el reloj. El resultado: saben cuánto ha tardado el automovilista en recorrer ese tramo. A continuación solo hay que calcular la media de velocidad a la que se ha circulado. Si esa media supera en algún punto la velocidad máxima permitida el conductor habrá infringido las normas.

Sin embargo todavía son muchos inconvenientes los que tiene esta forma de control de velocidad. La actual legislación deja bien claro que hay que indicar el punto kilométrico en el que un conductor ha rebasado el límite de velocidad para poder sancionarle. Además de los problemas legales existen otros: los sistemas de medición por tramos no se pueden instalar en cualquier parte, la distancia no puede ser superior a 12 kilómetros, no debe haber entradas o salidas, pendientes o curvas pronunciadas, ni cambios en los límites de velocidad, porque se desvirtuaría el sistema. La ventaja para tráfico es su precio: 25.000 euros por tramo frente a los 100.000 euros que cuesta la instalación de un radar.
Otro sistema de control que tráfico esta ultimando su preparación es desde el aire. El sistema se basa en instalar en los helicópteros radares MX-15, que incorpora dos cámaras: una panorámica que facilita el seguimiento y captación de la velocidad y otra de detalle, dotada con un teleobjetivo, que permite leer la matrícula del coche infractor. Dotado con estos instrumentos, el helicóptero capta la velocidad del vehículo manteniéndose aproximadamente a la misma velocidad del coche, conservando una visión directa del mismo. La infracción puede ser captada desde una altura de hasta 1.000 pies (más de 300 metros) y a una distancia de un kilómetro, en línea recta, con el vehículo controlado. Su efectividad queda demostrada en la grabación realizada al conductor de un descapotable, que circula a 216 kilómetros por hora. El helicóptero, según el informe de la DGT, consiguió grabar la infracción a una altura de 150 metros y a 700 metros de distancia del vehículo.
Otro sistema de control que tráfico esta ultimando su preparación es desde el aire. El sistema se basa en instalar en los helicópteros radares MX-15, que incorpora dos cámaras: una panorámica que facilita el seguimiento y captación de la velocidad y otra de detalle, dotada con un teleobjetivo, que permite leer la matrícula del coche infractor. Dotado con estos instrumentos, el helicóptero capta la velocidad del vehículo manteniéndose aproximadamente a la misma velocidad del coche, conservando una visión directa del mismo. La infracción puede ser captada desde una altura de hasta 1.000 pies (más de 300 metros) y a una distancia de un kilómetro, en línea recta, con el vehículo controlado. Su efectividad queda demostrada en la grabación realizada al conductor de un descapotable, que circula a 216 kilómetros por hora. El helicóptero, según el informe de la DGT, consiguió grabar la infracción a una altura de 150 metros y a 700 metros de distancia del vehículo.

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